El germoplasma de olivo

En el olivo, diversos trabajos de prospección han evidenciado la existencia de más de 300 variedades. Se estima que en el mundo hay más de 2.000 variedades. Este es posiblemente uno de los patrimonios más valiosos de 6.500 años de cultivo y cultura oleícolas.

Estos recursos genéticos constituyen el germoplasma seleccionado por el hombre y su conservación representa una fundamental reserva estratégica para el futuro de la olivicultura. En la actualidad, la preservación de la biodiversidad es una de las prioridades de la agenda de las Naciones Unidas, asumida por el Gobierno de España.

En especies cultivadas, esta tarea se ha llevado a cabo, principalmente, en bancos de germoplasma, esto es, repositorios en los que se conservan identificados y documentados los recursos genéticos localizados y recogidos en ámbitos geográficos diversos.

Además de su primordial función conservadora, los bancos son una herramienta fundamental para la mejora genética, es decir, para la obtención de las variedades del futuro. En este caso, además de la identificación y descripción, se requiere la evaluación agronómica del material conservado en colecciones de plantas adultas en campo.

En este contexto se inició en 1970, en el marco del Proyecto Cemedeto entre FAO y el Gobierno español, el Banco de Germoplasma Mundial de Olivo (BGMO) de Córdoba, concebido y establecido como una colección de plantas vivas que debía incluir las variedades cultivadas de olivo en el mundo.

Recientemente, Genoma España ha aprobado un proyecto sobre genómica de olivo en el que participan investigadores de numerosas instituciones públicas y algunas privadas y uno de cuyos soportes esenciales es el banco de Córdoba.

Este proyecto pretende iniciar el reto de secuenciar el genoma del olivo. Su consecución representará otra herramienta esencial para el conocimiento del olivo y para la innovación del sector oleícola.
Fuente: www.diariodecordoba.com

 

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